CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA Artículo 25.2 "Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social..." El Ordenamiento Jurídico español establece que las penas de privación de libertad tienen una intencionalidad de reeducación, y reinserción del delincuente en la sociedad, en la actualidad en la práctica las penas de 30 o 40 años que se cumplen por determinados delitos en muchos casos de manera íntegra son ya más duras que las cadenas perpetuas establecidas en Francia por ejemplo, donde a pesar de llevar ese nombre, a partir de los 25 años son revisadas cada año con posibilidad de dejar en libertad al reo (incluso en EE.UU. se puede dar esta circunstancia). El hecho de establecer una pena de privación de libertad a perpetuidad, deja claro que no tiene una intencionalidad de reeducación, recuperación del delincuente para la sociedad, sino más bien de venganza y no de justicia, o aún peor de "quitarse el problema de encima" apartando de la circulación y para siempre a determinadas personas que resultan un problema para la sociedad, y de este último caso se podría desprender que la sociedad no asume ninguna parte de responsabilidad en determinados comportamientos, cuando esto no siempre es así. No se trata de culpar a la sociedad por los actos criminales de nadie (puesto que puede no tener nada que ver) pero sí es cierto, y cualquier sociólogo podrá corroborarlo, que determinadas carencias y defectos educacionales, de marginalidad o de abandono social, de la sociedad en que vivimos incide directa o indirectamente en el comportamiento de muchas de estas personas, así pues el establecimiento de la cadena perpetua, supone cerrar los ojos ante los defectos de la sociedad, y permite a esta sacudirse toda responsabilidad por pequeña que sea, dejando estancada la evolución de nuestro sistema, y retrasando por tanto nuestro avance hacia un sistema más justo y más social. Es comprensible, aunque no lo compartamos, que los directamente afectados por crímenes contra la vida, como es el caso de los padres de menores asesinadas en horribles circunstancias y en la flor de la vida, es comprensible decía, que el dolor, ciegue o elimine el sentido de estado y de la justicia a un padre, y sustituya estos sentimientos por el de la Venganza deseando que los culpables se "pudran en la cárcel". Pero lo que no es comprensible, es que el Partido Popular, haga carnaza de este hecho, poniendo sobre la mesa un debate, que ya debíamos tener superado, utilizando la demagogia en el sentido más académico de la palabra, en algunos casos, o emitiendo opiniones tibias, o silencios cómplices en otras con tal de arrastrar un puñado de votos, sacados de los sentimientos más primarios de la gente. Francisco Riaño Campos Secretario de Organización Provincial de Izquierda Unida de Guadalajara
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